Shakira, ese extraño personaje. Parte 5: Como hacer un tour basado en el éxito de un hit

15 06 2008

Gracias a Hips Don’t Lie pudo hacer un tour mundial que prometía iba a ser la bomba. Pero todo se quedo en agua de borrajas. Tuve el placer (o el infortunio, según como se mire) de acudir a uno de los conciertos que dio en España. No sé si es que no fue su mejor día, o que por ser España se esforzó menos porque cree que aquí ya lo tiene todo ganado o simplemente que el tour en sí era malo, pero no me gusto lo que ví, ni tampoco lo que escuché.

Quiso hacer un tour orgánico, casí acústico, íntimo y precipitado para aprovechar el tirón mundial de sus dichosas caderas. Pero ese planteamiento falla cuando la mayoría de las canciones que tienes que presentar (todas las de 2001 para delante) no son compatibles con lo acústico y cuando pretendes hacer algo íntimo para un estadio con capacidad para 20.000 personas. Quiso ir de estrella del rock, pero no puedes ir de estrella del rock cuando la mitad del repertorio de tu concierto se basa en el reggaetón, en la música de pop latino bailable y baladas, y el planteamineto de todo el concierto se basa en tú moviendo las caderas para intentar captar la atención del público mientras tu voz apenas se oye, aparte de en los estribillos.

La voz no fue la mejor, tremendamente forzada y tiesa. Y menos mal que hizo uso en bastantes ocasiones de ese gran amigo llamado playback. De otro modo, la debacle hubiera sido total. Sus movimientos no daban lugar a la improvisación, estaba calculado hasta el movimiento del pelo. Y el tracklist no pudo ser peor. Corto, mal elegido y con un 80% de canciones antiguas por un 20% de nuevas, entre las que se encontraban, como no, La Tortura (horrible) y Hips Don’t Lie (el peor directo que he visto en mi vida). Aunque pensándolo bien, casi es de agradecer que presentara más canciones viejas que nuevas, porque si las viejas no sonaban igual de bien que antaño, las nuevas sonaban todavía peor.

Se cansó de repetir que se tomaría un año sabático después del tour, y sin embargo, debió de cambiar de opinión porque dos meses después ya estaba grabando las canciones para la BSO de El Amor En Los Tiempos Del Cólera. Dos canciones muy superiores a cualquiera de las que forman parte de sus dos álbumes previos. Ella (o su discográfica) compró la nominación a los Golden Globe (quien diga lo contrario, miente y lo sabe), unos premios que no tienen precisamente por tradición nominar canciones en español. Pero ¡Oh, sorpresa! No ganó. Y tampoco fue nominada a los Oscar, tan buena que decían algunos que era la canción, que se lo iba a llevar de calle.

Ahora prepara ya nuevo álbum, nueva linea de cosméticos (no descartemos que haga una linea de ropa también), está ya enfrascada en una gira promocional (apariciones en revistas, Rock In Rio Madrid, Concierto ALAS, diversos actos, el “trabajo humanitario”), y está dispuesta a comerse el mundo anglo. Preparaos para aguantar más caderas. Es definitivo: la fama la ha dejado sin neuronas.