A partir del lanzamiento de Hips Don’t Lie (y su versión es español, infumable, Será Será), un año y medio de presentaciones de la cancioncita, con sus interminables gallos y su cansino movimiento de caderas, perdiendo el poco reconocimiento artístico que tenía en USA, el país que más le interesa conquistar, y casi todo del mucho que tenía en el mundo hispanohablante.
Lo más ridículo de todo fue la explicación que dio: “Hola de nuevo, solo quería hacerles saber que muy pronto van a empezar a oír mi nueva canción, “Hips Don’t Lie” en la radio (o como decimos en español, “Las Caderas No Mienten”). Wyclef de los Fugees está en la canción conmigo y muy pronto será anexada a mi álbum Oral Fixation Vol. 2. En realidad, no es algo que había planeado – pero durante mis vacaciones al inicio del año Wyclef y yo topamos el uno al otro. Fue un feliz accidente.“.
Claro, un feliz accidente. Y hay que creerselo, como si fuera un dogma de fé. Cuando lo leí no pude evitar partirme de risa. Era oficial, Shakira se había convertido en la más falsa y arrogante del momento, incapaz de admitir que lo había hecho por el dinerito, por la fama.
Pero fue más patético aún lo que manifestó tiempo más tarde. Dijo en declaraciones a la MTV que soñó con Wycleff Jean, su compañero de perrerías en la cancioncita de marras, antes de hacer Hips Don’t Lie. Y entonces contactó con él y se pusieron a hacer la canción, en realidad un remake de una canción de Jean que fue utilizada en la BSO de Dirty Dancin’ 2 y que pasó sin pena ni gloria. Dijo que “No quiero que pienses que soy esotérica o metafísica porque no soy supersticiosa, pero soñé con Wycleff una noche antes de conocerle. Fue una señal del cielo. Cogí un avión para encontrarme con él en Miami y así es como empezó todo.”
¿Es o no es de risa? Es la cosa más estúpida que ha dicho en toda su carrera para justificar una colaboración arreglada por su discográfica bajo su previa aceptación para reflotar un álbum muerto. Después de esto, hipocresía y mentiras. Demasiado orgullosa para aceptar que ha cometido un error al hacer esa canción y demasiado cobarde y ambiciosa para ponerle fin al teatrillo antes de que fuera demasiado tarde, la explotó hasta que no dio más de sí. Eso sí, de Oral Fixation Vol. 2 no se volvió a tener ninguna señal.
Pero aparte de cobarde y ambiciosa, es también hipócrita e insegura. Necesita la aceptación del público como un hombre perdido en el desierto necesita agua. Y esto es lo que hace que sus últimos trabajos sean tan malos: no hace lo que ella quiere, sino lo que quieren que haga. Cambia de idea como de bragas. Si en 2005 decía que pasaba del maquillaje y de la peluquería, que ella ya no lo necesitaba porque se aceptaba tal y como era, en 2006 y después de muchas críticas empezaba a vestirse “bien” después de haber dicho que le importaba un pepino lo que dijeran de ella, a ponerse de nuevo maquillaje y a ir a la peluquería. Ejemplos de las muchas incongruencias de la cantante.
Sin duda alguna, el más beneficiado de todo este asunto fue Wycleff, quien después de unos cuantos años en el olvido volvió a ser relevante e incluso sacó un cd año y medio más tarde del boom de Hips Don’t Lie, que contenía la réplica de Shakira en la canción King & Queen. Recominendo encarecidamente su escucha en caso de indigestión, vomitarás sin haber llegado a oir el primer estribillo.

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