
Christina Aguilera está en el punto de mira hollywoodiense por sus salidas hasta altas horas de la madrugada. Ese hábito ya lo tenía desde antes, pero no lo ha cambiado una vez se ha convertido en madre.
Ella se justifica diciendo que pasa todo el día al lado de su hijo y que tiene todo el derecho del mundo a tener una noche de papás con su marido, Jordan Bratman. Eso esta muy bien, si. En teoría. Lo que falla es la práctica. Porque no es que Aguilera salga un noche por semana, no. Es que sale cada vez que tiene ocasión. Y eso es lo que se le está criticando, no el hecho de salir en sí. Todos los padres pueden salir a divertirse, pero de vez en cuando y más cuando tienes un hijo de meses.
Bien es cierto que esta parejita feliz no tiene los problemas que puede tener la gente normal, ya que ellos si quieren pueden tener a un séquito de nannies cuidando de su pequeño. ¿Es eso lo más aconsejable? No en dosis muy altas, no se debe convertir en un patrón. Al final el crío acaba creciendo con gente que no son sus padres.
No puedo evitar pensar que estamos antes un caso “similar” (tal vez no sea la palabra mas adecuada) al de Britney Spears: ambas madres jovenes y juerguistas que no están preparadas para dejar atrás su tren de vida anterior. Bien es cierto que Aguilera parece que es un poco más equilibrada que la Spears, pero son el mismo perro con distinto collar.
Tanto que presume de niño, que se ocupe de el un poco más. Ya tendrá tiempo de salir.
Lo que dice la gente